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CHAPTER 91. NINETY DAYS IN FRISLAND. 14 MAY 2015

Escrito por Kike Caba. Publicado en Día a Día en Heereveen.

14-5-2015. AZ FÚTBOL 2f810foto: Kike Caba

CHAPTER 91. NINETY DAYS IN FRISLAND. 14 MAY 2015

Madrugar para salir a las ocho de la mañana de casa hacia Castricum con mis amigos, la familia Zuidema y elequipo F-1 (Sub 10) del Blauw Wit´34 para el torneo NK 2014-2015 me da la energía que necesito para afrontar el día y los poquitos días que aquí me quedan de trabajo.

El camino es largo, hora y media de carretera dirección Ámsterdam, pero mis ojos van bien abiertos observando la belleza de este país cuando se despierta... La carretera se va abriendo ante nosotros y todo es verde, casas, canales, personas en bici y lo que llega de repente ante mis ojos, lo que llevo ya casi cuatro meses sin tocar, sin mojar mis manos, mis pies o mi cara... el mar.

Paramos para verlo y hacer algunas fotos, la mañana es fresca aún, pero el olor a mar me da alegría para los pocos días que me quedan en Holanda, en este bello país que tan bien me ha acogido y tanto cariño me ha dado.

Proseguimos el camino por la carretera, sin cesar de ver bicicletas que trasladan a personas, personas que trasladan a bicicletas, ¿qué más da?. Envidia sana de la preparación de este país para circular en bici y llegar a todos lados... Hasta a mi vieja Rocinante, mi bici de chica, mi negra acompañante, voy a echar de menos el próximo Lunes cuando regrese a mi HOGAR...

Llegamos a Castricum y lo primero, buscar donde está nuestro equipo, nuestros jugadores y ver los equipos rivales. Hasta un total de cuarenta equipos participantes de niños entre siete y diez años. La organización es simplemente impecable. Todo está previsto, todo está preparado y medido al milímetro. Así nadie puede equivocarse, así nada puede salir mal. Los participantes, el material, los trabajadores, todo está estudiado para que salga perfecto. Once años avalan a este precioso torneo.

Los partidos son cortos, de tan sólo dos partes de once minutos con un descanso de tres para hidratarse y hablar unos segundos, lo suficiente para que los niños permanezcan concentrados en solo una cosa: en disfrutar.

Los árbitros también son niños de entre diez y catorce años, lo que es de agradecer, están aprendiendo igual que los jugadores, pero aquí nadie protesta, aquí nadie desde fuera del rectángulo de juego mete la pata, grita ni levanta los brazos a no ser que sea para animar y aplaudir a los suyos o al otro equipo cuando éste logra vencer al suyo... esto si es Fairplay y del grande.

Perdemos los partidos bajo el brillante sol ensombrecido en ocasiones por las blancas nubes, pero tras cada uno de ellos, me acerco uno a uno a los jugadores y le quito importancia a la derrota, es tan sólo un partido, es tan sólo fútbol, disfruta del partido, JUEGA, tus amigos juegan contigo y eso es lo más importante ahora...

Como siempre, aprovecho para repartir Tarjetas verdes a los equipos, a los árbitros, a los niños, ya van quedando poquitas de las dos mil que traje a Holanda, creo que están bien repartidas y que mucha gente ahora conoce mi proyecto, mi sueño, que aquí se valora por su importancia y por la pasión y esfuerzo que pongo en ello... otro asunto es cómo se me premia en otros sitios por ese esfuerzo... pronto hablaré sin pelos en la lengua sobre ello, sobre un proyecto por el que nunca he pedido nada a cambio, tan sólo que se me reconozca el esfuerzo, el trabajo, el sacrificio y la pasión que he puesto en él y del que estoy plenamente satisfecho y orgulloso.

Tras los partidos, me despido de los chavales, a algunos los veré mañana por la tarde en la Academia Panenka, a otros, durante la semana próxima, mi última semana en Holanda, la semana de las despedidas...

Camino de vuelta, mi amigo Riekele me pregunta: ¿quieres parar en la playa?. Claro que si, si no es mucha molestia, como la frase de Don Ramón en el Chavo del Ocho...

Llegamos a la playa y lo primero que me llama la atención, aunque ya nada me sorprende en este abierto y hermoso país es que todos acuden a la playa con sus mascotas, las sueltan en la arena, las animan a bañarse y todos disfrutan, personas y animales... la playa está impecable y no se ve nada por el suelo. Igual que en España, que no se permiten mascotas en la playa y hay veces que te encuentras en el suelo de todo menos arena...

Aunque no hace calor (tan sólo diez grados y un aire que te da la sensación de un par de ellos menos) e incluso tengo que cubrirme con el cortafríos de mi equipo, me descalzo y me meto en el agua con mis niños, disfrutando con ellos de nuestro primer baño del año, no podía ser en otro sitio que en el Mar del Norte holandés, cosa que no paro de agradecer a mis amigos, a mi familia Zuidema, con la que me siento muy a gusto cada vez que tengo la fortuna de coincidir con ellos en Blauw Wit. Este momento hace aún más especial e inolvidable mi día de hoy en Los Países bajos...

Segunda parada en el camino tras salir de la playa casi sin querer, ya que se estaba a gusto viendo disfrutar a la gente, viendo disfrutar a los niños, disfrutando con ellos y con las mascotas que jugaban por todos lados.

La segunda parada, especial como la primera, en los campos de tulipanes...Si se ven bonitos en las fotografías, más bonitos son viéndolos en la cercanía, en directo, paisajes de cuento de hadas en los que me inspiro para escribir estas torpes líneas.

Regreso a casa, cansado, más allá de las siete, aunque aún con fuerzas para dar un paseo con mi bici y relajarme antes de volver a casa a darme una ducha y ponerme a escribir el capítulo de hoy, el capítulo con el que empieza la cuenta atrás, el capítulo con el que comienzan las despedidas, el adiós a mis amigos y el hola a mi casa y mi familia, a mi realidad...

Kike Caba

14 MAY 2015

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